Jóvenes quiteños aprenden robótica con clases divertidas

Los niños trabajan en parejas, donde deciden armar el diseño de su gusto y apropiado a su edad, con cientos de piezas de Lego. Foto: Víctor Vergara/Medios Digitales
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Un salón de clases como cualquier otro de Quito. Niños y jóvenes que, en vez de lápices y cuadernos, trabajan con piezas armables, pequeñas ruedas y botones para armar robots de forma lúdica.

Entre risas y jovial compañerismo, decenas de chicos aprenden sobre robótica en el sur de la capital. Una ciencia que incluye el diseño y construcción de aparatos que realicen acciones, similares a las de un ser humano, animal o que cumplan una función específica.

José Luis Ramírez lo supervisa todo. Él es gerente de Robot Planet Ecuador y principal docente de esta institución. Desde 2016, este maestro autodidacta en robótica ha enseñado a unos 150 jóvenes el apasionante mundo del diseño de pequeños androides y dispositivos.

 

 

El docente pasa por cada uno de los 8 pupitres de su clase. Cada estudiante trabaja con cientos de coloridas piezas, un compañero de aprendizaje y una tablet o laptop para seguir las plantillas de construcción de su robot.

La academia recibe a niños desde los 5 a 17 años. “Cualquier niño que sepa los números del 1 al 10 y los colores básicos puede aprender robótica, desde los 5 años”, asegura José Luis.
 

Una diversidad robótica para todos
 


Los alumnos se emocionan al avanzar en el montaje de sus diseños. Una abeja, una guitarra eléctrica, un carro de carreras y tanques son las principales figuran que los niños arman en sus didácticas clases.

Incluso, algunos androides se activan por comando de voz y emiten sonidos. “Lo que hacemos es que el niño vaya desarrollando esta nueva tecnología, como mecánica, física, ciencias y hasta arte, porque pueden crear nuevos prototipos para nuevos robots”, afirma el experto.

 



Los niños más pequeños inician sus clases con piezas de lego. Al cursar el primer y segundo nivel, se avanza hasta programar y diseñar figuras más complejas. Foto: Víctor Vergara/Medios Públicos 

Es el caso de Ariel Beltrán Jaramillo, de 13 años. Desde pequeño, gastaba su tiempo “viendo vídeos tutoriales sobre tecnología” para aprender a armar figuras. Ya tiene más de un año en esta escuela. Para él, lo más fácil de la robótica es el ensamblaje de las piezas de un diseño.


 
La lucha por los mejores diseños


Los alumnos de la institución han participado en competencias nacionales de robótica en universidades como la Escuela Politécnica Nacional, la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) y la Universidad Politécnica Salesiana de Quito.

Para competencias, los principales robots que se arman son seguidores de líneas, los llamados "sumos" (peleadores) y robots bailarines.

“Lo más extraordinario es que los niños participan a nivel universitario, con gente grande, con conocimiento, lo más bonito es que los niños se emocionan, al ganar una competencia o perder, es prepararlos para que tengan las ganas de competir”, comenta José Luis.

El profesor hace un llamado a los colegios particulares y fiscales para el desarrollo de conocimiento innovador en las nuevas generaciones de jóvenes. Para él, es fundamental que se les incentive a ser futuros profesionales de la ingeniería mecánica y robótica.

Robot Planet Ecuador se encuentra entre las calles Alfredo Escudero y Pilaló, sector La Gatazo, sur de Quito. Teléfono de contacto: 099 845 9390 / Medios Públicos (I)

Los niños trabajan en parejas, donde deciden armar el diseño de su gusto y apropiado a su edad, con cientos de piezas de Lego. Foto: Víctor Vergara/Medios Digitales
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