Vende maniquíes para desafiar al tiempo en Quito

Andrea Puga V. / Unidad Digital Ecuador TV
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Claudia López ha trabajado con maniquíes durante gran parte de su vida. Es capaz de recordar todos y cada uno de los modelos que alguna vez fueron exhibidos en su tienda, aunque ya hayan pasado casi 40 años.

López nació en Atuntaqui, pero desde que dejó su ciudad natal para seguir una carrera universitaria en la capital, se siente más quiteña cada vez. En Quito también conoció a su esposo, “su longo” que tuvo que partir hace 12 años, víctima de un cáncer terminal. 

Juntos crearon este emprendimiento familiar allá por 1982 en la avenida América y Mariana de Jesús, en el norte de Quito. Su objetivo era distribuir los productos creados en la fábrica Fibrarte, con sede en Latacunga.

Así Maniquíes Ecuador inició sus operaciones en la capital hasta convertirse en uno de los almacenes más importantes de abastecimiento de estas figuras de exhibición para distintas tiendas de ropa y accesorios en todo el país.

“Para esa época -recuerda López- teníamos pedidos en cantidad y ninguna de estas figuras era igual a la anterior. En los 80, la moda era una locura y es así como nos pedían que fueran los maniquíes”. Varias fotos que mantiene de la época dan fé de ello: poses imposibles, cuerpos delgadísimos, maquillaje extravagante. Para la fibra de vidrio, material primo del que están hechos, no había límites.

Pero la falta de funcionalidad de estos peculiares figurines pronto terminó con su etapa fugaz de éxito en el mercado. “Al principio, se veía como una buena idea, pero los propietarios de las tiendas de ropa decían que debido a las poses muy pronunciadas de los maniquíes, estos ocupaban mucho espacio y además eran muy difíciles de vestir”.

La seguridad y la comodidad le ganaron la partida a lo experimental, ya que la figura del maniquí estilizado es la que más se ha mantenido vigente desde esa época. “La forma clásica, del figurín de pie y recto es perfecta y se adapta al espacio de todos los locales”, afirma.

Curiosamente, los cánones de belleza de cada época también se reflejaron en los productos que se vendían en Maniquíes Ecuador. “Los moldes de los que se producen los maniquíes por lo general son creados desde la perspectiva de belleza americana o europea. Son delgados, altos, blancos y de ojos azules, lo que solo cumplía con una representatividad a un grupo específico”.

En estos últimos años, se ha optado por producir figuras que no tengan rostro (maniquíes esfinge) y que no sean producidos con un color de piel en particular. Aunque al final del día el cliente siempre tendrá la “última palabra” en los pedidos que realice.
A juicio de muchos, para mantener un negocio en vigencia por 36 años y con una clientela fiel, es importante contar con personas de confianza. Para Claudia López, ese trabajador es Vinicio Reinoso.

Aunque tuvo dos hijos, ninguno se dedicó a este negocio, y tuvo que buscar a alguien que pudiera ayudarla en todas las tareas que implicaba mantener la tienda. Dieciocho años después, Reinoso continúa hombro a hombro con la propietaria del local como único trabajador.

“No se si es por mi sangre dulce, mi actitud o por cómo hago mis labores, pero aquí estoy. Me encanta este trabajo y tengo un compromiso con la señora Claudia, el de cuidarla siempre. Como se lo prometí a su esposo, antes de que falleciera hace 12 años”, recuerda Reinoso.

Vinicio divide su tiempo entre el establecimiento y las clases de baile, ya que ejerce como profesor de ‘Jacchigua’, baile tradicional ecuatoriano.

“Para mi, el baile es una pasión y es por ello que doy clases todos los días luego de salir del trabajo. La señora Claudia sabe que si pido permiso alguna vez, siempre será para dedicarla a esta actividad y no para ningún vicio”.

En la actualidad, el local se ubica en la Av. De la Prensa, a unos pocos metros de llegar al Centro Comercial “La Y”. La fachada y las instalaciones del lugar parecen detenidas en el tiempo y dan la sensación de haber vivido mejores días, pero para Claudia, el negocio debe continuar.

“Estoy consciente de que la ‘época de oro’ de Maniquíes Ecuador ya pasó, pero aún existen pedidos, clientes de toda la vida que nos estiman y que aún nos buscan, nuevos clientes con nuevas ideas de emprender, así que seguiremos trabajando duro”.

Andrea Puga V. / Unidad Digital Ecuador TV
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