Karina Pinto llevó el Pole Dance a lo cotidiano

Karina Pinto fue la primera instructura de pole dance en Quito
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Karina Pinto llegó al Pole Dance sin saber que este deporte se convertiría en parte principal de su vida. Hace 10 años fue la primera instructora en abrir su propia academia para esta práctica en Quito

Durante este tiempo, ha podido enseñar a personas de todo tipo que han logrado desprenderse de sus prejuicios y aprender a “querer” esta rutina.

Son muchas las horas que dedicó a un entrenamiento de alto rendimiento y de cuerpo completo. 

“Fue un camino difícil hasta que la gente empiece a decir: “Ok, esto es un deporte”. Que empiecen a probar y ver que de verdad estás haciendo ejercicio y que no es una cosa muy erótica realmente, porque es algo muy demandante”, relató.

Este deporte se basa en un entrenamiento de resistencia y cardio combinados. La flexibilidad también se mejora.

Los bailarines de pole dance realizan trucos acrobáticos ya sea suspendiendo su peso o impulsándolo alrededor de un poste de metal. El simple hecho de escalar esta barra demuestra un despliegue de fuerza importante. 

No es de extrañar, entonces, que la mayoría de los bailarines de pole insisten en que nunca se han visto o se han sentido mejor. 

A sus 40 años, Karina considera que su rutina de 3 clases diarias en distintos puntos de la ciudad capital la mantiene en una condición física óptima para su salud física y mental. 

“Este deporte te ayuda a aprender a romper tus miedos. Hay gente que viene con miedo a la altura. Que tiene miedo de verse en ropa corta”.

“Aquí rompemos con todos esos temores. Eso te ayuda muchísimo con la autoestima”, señala.

Para Karina es importante también eliminar los tabúes sobre este deporte y cómo se lo practica. Para que la piel se adhiera a la barra, los practicantes deben tener sus piernas, brazos y estómago expuestos. 

 

Esta es una regla por seguridad. Existen algunos giros a tierra, poses y trabajo en el piso que se pueden realizar usando pantalones, pero para realizar movimientos más avanzados, se debe tener la cantidad adecuada de exposición de la piel.

La mayoría de los bailarines de pole no tienen ningún problema con esto, ya que el enfoque se aleja de cómo se ve el cuerpo y se enfoca en qué es lo que puede hacer.

A pesar de los avances en la comprensión del público sobre lo que se hace en esta práctica, muchos de ellos aún luchan contra los estereotipos. Apenas en 2015, Marina Heck, maestra de una escuela católica, se vio obligada a renunciar a su cargo luego de la controversia generada porque se dedicaba a este deporte en Estados Unidos. 

“Incluso si lo que estamos haciendo es completamente atlético y alejado del tipo de bailes de pole en clubes de striptease, todavía tenemos que explicarnos a la sociedad” .

Los comentarios negativos que vinieron de su propia familia fueron complejos de asimilar para Karina. Sin embargo, ella está segura del papel que cumple al hacer que este deporte llegue a la cotidianeidad en el país. 

 “Así como aporta una contadora, un banquero, un psicólogo, el deporte también es importante. Uno se desestresa, uno empieza a quererse a uno mismo”. (Medios Públicos)

Karina Pinto fue la primera instructura de pole dance en Quito
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