El personal del aeropuerto Mariscal Sucre trabaja 'a toda nave'

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Empezó la temporada alta para cerrar 2018. Las festividades de Navidad y Año Nuevo generan un gran traslado de personas a escala mundial.

Desde noviembre, los viajeros empiezan sus destinos con la finalidad de celebrar estas fechas en compañía de amigos y seres queridos. Ese flujo humano se observa sobre todo en los aeropuertos nacionales e internacionales.

La Dirección de Migración del Ministerio del Interior, detalla que entre enero y octubre de 2018, se registraron 3'238.304 arribos al país y 3.169.065 salidas de Ecuador.

De acuerdo a las cifras proporcionadas por la entidad, solo en ese período, los países con mayor número de llegadas y de viajes al exterior fueron Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, España y Estados Unidos.

La Dirección General de Aviación Civil (DGAC), da cuenta de que uno de los mayores movimientos de las operaciones se concentra en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, en Quito.

Alexander Orbe, administrador del Aeropuerto de la DGAC, detalló que solo esta terminal aérea recibe alrededor de 176 operaciones diarias (entrada y salida de aviones). De ese número, 105 son nacionales y 71, internacionales.

Entre noviembre y diciembre, ese flujo se incrementa debido a las festividades decembrinas. Según el funcionario "se registra un incremento del 2 % de las operaciones aéreas, toda vez que esas fechas se tienen las visitas de los compatriotas que regresan de los países en que radican".

A diferencia de los meses anteriores, Orbe explicó que en esta temporada, las llegadas al país predominan desde Estados Unidos, España, Italia y Francia.

Para atender la demanda, la atención es las 24 horas del día. Para ello, se cumplen tres turnos de trabajo de 8 horas cada uno.

Para cumplir con este objetivo, un equipo de 160 personas realiza labores técnicas para atender la demanda de vuelos. Entre ellos cumplen funciones en las ramas de meteorología, operaciones de vuelo, tránsito aéreo, navegación aérea, electrónica radar, electrónica terminal, dirección de Inspección y Certificación Aeronáutica, entre otras.

Un trabajo muy sacrificado, pero gratificante

César Simbaña (54 años) es pronosticador de la Dirección de Aviación Civil. Trabaja en la entidad desde hace 27 años.

El hombre reconoció que la labor que cumple es muy sacrificada, no solo por el turno rotativo, sino también porque tiene que dejar de lado la integración familiar.

Simbaña sabe que sus tres hijos lo echan de menos cuando se reúnen en algún compromiso, pero han comprendido la situación.

"Nuestro trabajo nos ha obligado a alejarnos de nuestras familias, pero sabemos que a pesar de todo nos apoyan y cuentan con nosotros".

Janeth de los Ángeles Merchán, controladora de Tránsito Aéreo, tiene esa misma impresión. Ella ejerce ese rol desde hace 19 años.

La empleada contó que debido a la labor que cumple la torre de control, por cuestiones técnicas, no se puede abandonar el mando.

Por ello, cuando la ha tocado celebrar Navidad o Año Nuevo se ha turnado con sus compañeros para reunirse con el resto de amigos de la Dirección, quienes son solidarios entre ellos.

Recuerda que el año que nació su hija, le tocó el turno de Año Nuevo entre las 21:00 y 05:00. Pero sus compañeros le permitieron que saliera a las 02:00 para que disfrute en familia.

"Es un trabajo muy duro, pero es enriquecedor porque te topas con amigos que son solidarios", expresó. (I)

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