15/3/2019

Kattia Burgos, una experiencia 'diferente' en su tienda para adultos

Kattia Burgos afirma que no solo vende productos, sino consejos en su sex shop
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El negocio de Kattia Burgos podría ser como cualquier otro, solo que no lo es. Esta guayaquileña de 35 años mantiene una rutina que empieza a las 11 de la mañana en su local ubicado en la Tomás de Berlanga y Av. 6 de Diciembre, norte de Quito.

El nombre Hot Girl salta a la vista desde el exterior, escrito con letras de acrílico rojo. Una “advertencia” le sigue a este título, en una tipografía más sobria: Adult Store

Fachada del local de Kattia Burgos, ubicado al norte de Quito
Fachada del local de Kattia Burgos, ubicado al norte de Quito.

"Hot Girl" es uno de los pocos sex shops que se pueden encontrar en la capital ecuatoriana en la actualidad. En palabras de Kattia, "el único que además de ofrecer productos, brinda un servicio integral sobre las necesidades específicas de cada cliente".

Fue el destino

La idea de montar su “tienda para adultos” fue creciendo desde 2005, en un lugar muy alejado del país. Durante su época universitaria, Kattia viajó a Chicago, EE.UU., para realizar un intercambio asociado a su carrera de Negocios.

Un día, un quiteño que compartía su misma carrera llamó su atención. Su nombre era Andrés Pontón. Seis meses después, se habían enamorado completamente y ya planeaban vivir juntos luego de que finalizaran sus estudios en sus respectivas universidades. Kattia estudiaba en Guayaquil, así que tomó la decisión de mudarse a la capital con Andrés cuando se graduó.

Finalmente, en 2011, luego de varios años de estudios de mercado y experiencias personales, "Hot Girl" abrió sus puertas al público. En 2013, Kattia y Andrés se casaron.

Los sex shops son para todos

“Mi esposo y yo nunca vimos a este campo por el lado negativo-como mucha gente lo hace-, sino que lo tomamos por el camino de la experimentación, consejería y confianza de la clientela”, afirma Kattia.

“El campo sexual es altamente importante en la vida y desarrollo de una persona adulta y mantenerlo saludablemente equilibrado a veces suele ser difícil. Es ahí cuando nosotros podemos actuar”.

Con estas premisas en mente, Kattia y su esposo han desarrollado un tratamiento personalizado para sus clientes y constantemente están estudiando y asistiendo a seminarios para poder aprender más sobre sus productos y cómo ayudar a las personas que acuden a su local.

Kattia recuerda un caso particular en el que con su experiencia dentro de este campo, pudo ayudar a una clienta que tenía problemas dentro de su matrimonio. En sus palabras, nunca había experimentado un orgasmo.

Al sentirse en confianza, esta persona pudo expresarle su pesar y pedirle varios consejos sobre este tema. Meses después, la mujer acudió nuevamente a "Hot Girl", esta vez con una actitud de agradecimiento y gratitud. Había superado su problema.

Un obstáculo, una oportunidad

“La principal barrera de los sex shops es que no se ven como lugares que venden productos de primera necesidad. Además, en Ecuador no existe una industria fuerte de producción. El 80% de lo que vendemos es importado”, manifiesta Kattia.

Sin embargo, sus estudios superiores y su iniciativa de innovación hicieron que puedan surgir a pesar de estas trabas externas. Actualmente, mantienen activa una página web en la que ofrecen productos que pueden ser enviados a todo el país. Se puede pedir una descripción personalizada de cada objeto y Kattia y Andrés responderán las inquietudes.

Al no ser un lugar “común” con mercadería “común”, el negocio ha sufrido ciertos ataques sutiles que Kattia recuerda con algo de comicidad, pero sin ningún resentimiento.

“Cerca de nuestro local se encuentra una iglesia y cada Semana Santa encontrábamos cruces colocadas en la puerta. No me molesta, entiendo que hay personas que piensen diferente”, dice Kattia.

“No se trata de exponerse o mostrarse de más. Solo decimos a las personas que se conozcan un poco más, que experimenten cosas nuevas y, sobre todo, se eduquen en este aspecto”.

“Siento que generamos una ayuda a la sociedad porque damos consejos y generamos empatía en un tema que aún es considerado tabú. Además de productos, el cliente se lleva consejos de vida y podrá hablar de una manera más abierta de su sexualidad”.  

 

Kattia Burgos afirma que no solo vende productos, sino consejos en su sex shop
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