Priscila conjuga su pasión por la fotografía y las iguanas

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Priscila Ruiz Zambrano lleva 11 años laborando como fotógrafa informal en el parque Seminario de la urbe porteña, conocido popularmente como Parque de las Iguanas, debido a que en el lugar habita una gran colonia de la especie verde común, también denominada iguana de Guayaquil.

En este parque, ubicado en pleno centro de la ciudad frente a la Catedral Metropolitana, Priscila realiza fotografías a los turistas, por lo cual ha comprendido que las iguanas son parte de su vida y con el transcurrir del tiempo, ha sido calificada como la "mamá" de estos reptiles a quienes alimenta a diario.

Están en los árboles, en los alrededores de la pileta, en las bancas, también se las ve frente al monumento de Simón Bolívar, o recorriendo  cada rincón de esta zona regenerada.

De tamaños diversos, incluso llegan a medir más de un metro de largo, las iguanas conviven en su hábitat con decenas de visitantes locales, nacionales y extranjeros.

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"Hace varios años yo traje una iguana aquí y la bauticé con el mismo nombre de mi exesposo: Marco Antonio, pero murió hace 6 meses", indicó la fotógrafa, quien desde hace dos años alimenta a sus amigas las iguanas.

 Priscila, de 53 años de edad, invierte 25 dólares diarios en comprar frutas y vegetales para dar de comer a los animales, pese a la prohibición. "Los guardias me dicen que no alimente a las iguanas, porque ellos se encargan de eso, pero yo les compro comida fresca", asegura. 

Todos los días de la semana, esta mujer autodidacta hace una pausa a sus labores para consentirlas, les ofrece alimentos a las 10:00 y 14:00 para que se mantengan saludables y atractivos. "Si vienen más turistas yo tengo más trabajo y puedo llevar el pan a mi hogar", añade. 

Aunque la venta de las fotografías ha decaído en los últimos años debido a la avalancha tecnológica, aún hay quienes recurren a sus servicios para guardar un recuerdo de su paso por uno de los sitios más turísticos de Guayaquil.  


 

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