25/9/2019

“Al ajedrecista lo disciplinan las derrotas”, Carla Heredia

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Llegar a lo más alto para nada es sencillo. Mantenerse en esta posición durante varios años, lo es aún más difícil.

Logró ser Gran Maestra a la edad de 17 años. Posteriormente fue por más, a los 21 obtuvo el máximo título que otorga el ajedrez: el de Gran Maestra Internacional.

Con ello la quiteña Carla Heredia Serrano demostró y confirmó que está rodeada de atributos deportivos que solo poseen los elegidos.

Amante de la poesía, Carla señala que el ajedrez lo lleva en la sangre desde pequeña, deporte  que la envuelve en sentimientos y sensaciones relacionados con la disciplina y la toma de decisiones.

Ella no lo niega, afirma que fue una niña atípica. “No me gustaba lo que a la mayoría de mis compañeras sí. Nunca disfruté las barbies (muñecas), y a pesar de que me las seguían dando, jamás les agarré gusto. En los recreos de la escuela era la única que jugaba fútbol. La mayoría de mis amigos eran niños”, señala.

Recuerda que de pequeña le molestaba usar falda, la cuestionaba porque no le hallaba sentido usar “una prenda tan incómoda” y que le impedía jugar fútbol.

“Siempre preferí un calentador. No usé jean hasta que fui adulta. Puede parecer trivial pero no lo es. En ese entonces, y aún lo existen, hubieron muchos estereotipos sobre cómo se deben vestir las niñas y qué juegos debería jugar cada una”, recalca.

Fue en un extracurricular
A los siete años de edad, sus padres la inscribieron en un extracurricular de ajedrez en la escuela donde estudiaba. Ahí aprendió todos los secretos del “deporte ciencia”, bajo la dirección del maestro de ese entonces.

“El ajedrez me llamó la atención porque era un deporte donde niñas y niños jugaban y entrenaban. Tuve compañeros y compañeras que se destacaban en el ajedrez y en la escuela. Pronto noté que a un ajedrecista las derrotas lo disciplinan”.

Creció a su ritmo y para ella su mundo era el ajedrez, era lo que le conectaba con las personas. Tal fue su pasión por el deporte que a los 15 años no pidió a sus padres una fiesta rosada, sino que la dejasen estudiar a distancia para dedicarse a entrenar; ellos la apoyaron en su decisión.

Piezas claves
Junto a su tablero siempre han estado dos piezas clave: Alicia Serrano y Patricio Heredia, sus padres, quienes, además de asumir sus clases particulares, viajes, entrenamientos, han sido el vínculo afectivo para que Heredia tenga la independencia de forjar su rumbo.

Hoy, Carla ha combinado su interés y desarrollo en el ajedrez con su carrera en Psicología y con diversas actividades de apoyo social y de fomento de los valores en nuestra sociedad. Esto le ha ayudado a identificarse con una pieza del tablero.

“Haber mantenido mis ideales, haber hecho cambios cuando lo he requerido y ser fiel a mí misma hace del caballo mi pieza favorita del tablero”, menciona Heredia.

Al preguntarle qué hubiera sido de Carla si no hubiera jugado ajedrez, ella responde: “Yo de pequeña quería ser astronauta, pero aquí no hay mucha industria para hacer eso… En realidad, no concibo una vida sin el ajedrez”, asevera. (D)

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