Los héroes rondan la Plaza Grande de Quito

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Los héroes rodean el Monumento de Independencia en la Plaza Grande en el centro histórico de Quito. Uno de ellos es Kléber Reyes Bosques. Es lustrabotas y junto a él trabajan otras 14 personas limpiando zapatos en los bajos del Palacio Arzobispal. Con escobillas, bacerolas y franelas espera a sus clientes para darle el "mejor brillo al calzado".

Se ha dedicado a esta labor por 20 años y por eso da cuenta de muchas vivencias. Se encargó del puesto cuando su padre, Manolo Reyes Campos, falleció. Su papá, que además era entrenador de boxeo, le enseñó a "dar grasa" a los 14 años. "En la Plaza lo recuerdan como la biblia del box de Pichincha", cuenta.

En ese entonces, cada 'boleada' costaba cuatro reales de sucre; ahora vale $ 0,50.  Kléber sabe que no es mucho lo que percibe. Son unos $ 10 al día, que le alcanzan "con las justas" para la comida.

Tiene las manos y uñas manchadas con tinta por las cepilladas que da a los zapatos ejecutivos. Suele quejarse por ello. “El tono oscuro no se quita ni con detergente”, dice. Aun así disfruta su labor en la Plaza Grande. Reitera que ningún día se parece a otro. Marchas, cambios de guardia, plantones y hasta peleas entre policías y civiles son hechos de los que ha sido testigo.

Uno en particular  lo emociona: el 20 de abril de 2005, él y sus amigos, arrinconados por un piquete de policías, y entre gritos y empujones con los miembros de 'Los Forajidos', vieron salir del Palacio de Gobierno el helicóptero en el que escapó el presidente Lucio Gutiérrez. "Acá no hay cómo aburrirse. Vivimos la historia", afirma.

Un sombrero de paja toquilla para Luis Eduardo Aute

Como él, otros trabajadores del área han tenido experiencias similares. Es el caso de Elvia Salazar que labora hace más de 20 años en Artesanías Plaza Grande, donde vende recuerdos y artículos de vestir hechos a mano. El local está abajo del Palacio de Carondelet en la calle García Moreno.

Elvia está acostumbrada a atender a visitantes de Australia, África y especialmente de Estados Unidos.  Un día —cuenta— entró al local el cantautor Luis Eduardo Aute.

"Llegó, saludó. Me puse contenta y solo observé cómo miraba las cosas de la tienda". Se tomó unos minutos y se probó un sombrero de paja toquilla. Salió del local con el artículo y su asistente pagó la cuenta.

Aunque esa es una de las experiencias positivas que le dejó su trajín laboral, hay otros hechos que le han causado tristeza. La reciente concentración por el secuestro de los periodistas de diario El Comercio es uno, y las concentraciones de la familia de Santiago y Andrés Restrepo, desaparecidos a finales de los años ochenta, es otro.

"En el tiempo de León Febres-Cordero, los policías eran violentos. A cada rato lanzaban gases", rememora.

La peluquería del presidente

En las peluquerías también se puede revivir la historia. El peluquero César Alvarado, de la Barbería Amazonas, comparte sus momentos. El local también está al pie del Palacio de Gobierno y funciona hace 60 años.

Don César y sus compañeros, Eduardo Pinto, Miguel Ángel Reinoso, Susana Burbano y Clara Salazar, visten un impecable delantal para ofrecer su servicio: un corte de cabello o una afeitada.

El establecimiento es pequeño tiene solo cinco sillas, pero ha recibido a presidentes, ministros y personajes de la televisión. Las paredes amarillas revestidas de recortes de periódicos dan cuenta de la popularidad del local.

Carlos Julio Arosemena es uno de los presidentes que acudía al sitio. En la época que ocupaba el sillón presidencial cancelaba 3 sucres por un corte de cabello. El guitarrista y compositor Hugo Bonilla Chávez y al escritor Hugo Oquendo son otros personajes que es han atendido allí.

La sazón que les gusta a los alcaldes

Alicia Eulalia Guevara, propietaria de El Pretil de Alicia, también tiene mucho que contar. Su puesto de comidas, en las calles Espejo y Venezuela, funciona hace 65 años.

Su abuela, Victoria de Landázuri, y su madre, Laura Landázuri fundaron el negocio que se caracteriza por ofrecer sánduches de pernil.

También ofrece productos nacionales como quesadillas, bolones, empanadas, dulces, helados y el chocolate de Ambato. Su local también ha recibido a personajes de la política. Hace un par de semanas, por ejemplo, llegó la ministra de Inclusión Económica y Social, Berenice Cordero.

A su visita se suman la del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, el exalcalde Paco Moncayo y el expresidente Rodrigo Borja. "Hay que promover la gastronomía nacional y generar fuentes de trabajo. Así también se hace Patria", expresa. (I)

 

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