El Chocó Andino de Ecuador continúa amenazado pese a su declaratoria

Habitantes del Chocó andino protestaron el viernes contra la minería. Foto. EFE
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La contaminación, la minería, las hidroeléctricas, la basura o la cacería son algunas de las amenazas a las que se sigue enfrentando el área del Chocó andino de Ecuador, a pesar de su declaración como Reserva de la Biosfera en julio de 2018.

La mayoría de las concesiones mineras que el Gobierno prometió erradicar del espacio protegido continúan funcionando hasta la actualidad. Además, sigue en marcha un proyecto para construir una nueva planta hidroeléctrica en la parroquia de Nanegal, dentro de la Reserva.

Habitantes del sector reclamaron este viernes 1 de febrero luchar contra las amenazas que se ciernen sobre esa zona y que afectan también a las comunidades que lo habitan. Esto durante un acto en el que la Unesco entregó a las autoridades locales la Declaratoria de Reserva de la Biosfera,

El proyecto, que aún se encuentra en papel, pretende construir una hidroeléctrica hacia el final de la mencionada parroquia, por la que transcurre uno de los ríos más importantes del Chocó andino: el Alambi.

"Nos preocupa como comunidad por todo el impacto ambiental que va a ocasionar, al llevarse el 90% de nuestro caudal de agua", denunció Yuly Tenorio, representante del Frente de Defensa de los Ríos del Chocó andino y natural de Nanegal.

La Unesco entregó el viernes el reconocimiento del Chó Andino al Gobierno de Pichincha.

La energía no será para Pichincha

De acuerdo al proyecto, la capacidad energética que produciría la nueva central sería de nueve megawatios por hora, que se irían hacia la vecina provincia de Imbabura. Esto ha generado malestar entre los habitantes de la parroquia ya que ni siquiera podrán disfrutar de la energía que su río produzca.

De algo menos de 3.000 kilómetros cuadrados, el Chocó andino se encuentra en el norte de la provincia de Pichincha. Sus bosques nublados están considerados a nivel mundial un lugar excepcional para la observación de más de 700 especies de aves.

Es también hogar del emblemático oso de anteojos, el zamarrito pechinegro, el gallo de la peña, olingos, tigrillos, cinco tipos de felinos, así como multitud de variedades de orquídeas y otras especies endémicas de flora y fauna.

Mire un especial del Chocó andino aquí

Hasta la fecha, los esfuerzos de los gobiernos provincial y estatal han sido escasos y sus habitantes se quejan de que es el Estado ecuatoriano está amenazando la supervivencia del Chocó. Esperan que esta Declaratoria sirva para que se reconozca su labor como guardianes de los ecosistemas que alberga.

Y es que sus pobladores, unos 880.000 según el Ministerio de Turismo, se esmeran cada día por proteger el bosque a partir de la actividad privada, creando refugios para la fauna del lugar o viveros y huertos orgánicos que ayuden a restaurar la flora de los bosques.

Tenorio advierte que la planta hidroeléctrica provocará que muchas de las actividades productivas del pueblo, como el turismo y la agricultura, se vean seriamente afectadas. Lo que  comprometerá la economía de sus habitantes y acabando con sus emprendimientos y planes de vida.

Químicos y basura son una amenaza

Por su parte, la portavoz del comité de comunicación del Corredor del Oso Andino, Teolinda Calle, agregó que el río Pichán sigue contaminado por los químicos que vierten a sus aguas las industrias de la parroquia de Calacali, al este, y que las carreteras siguen atestadas de basura.

Pero lo que más preocupa es "la cacería, el tráfico de especies y el abandono de animales domésticos por aquí, que constituye un peligro para la fauna silvestre", afirmó.

Santos Patiño, vocal del Gobierno Parroquial de Mindo, apunta a la necesidad de que guardabosques vigilen las zonas protegidas y que, entre otras tareas, luchen contra los cazadores furtivos y traficantes de especies.

Mindo es uno de los pocos lugares de Ecuador donde "el bosque cada vez se va acercando más a la población, porque las personas se están dedicando ahora al turismo -dejando la ganadería de lado- y están reforestando sus fincas", recordó el vocal.

Estas ideas sostenibles y sustentables son las que persiguen los órganos locales del Chocó andino, que tratan de concienciar y sensibilizar a sus habitantes de que el turismo ecológico y la producción orgánica son las idóneas para superar las amenazas a las que se enfrentan en su día a día. EFE

Habitantes del Chocó andino protestaron el viernes contra la minería. Foto. EFE
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