24/4/2020

Siete cambios ambientales que provocará el coronavirus

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Desde una rápida caída de la polución hasta la aparición de animales salvajes en las ciudades, la crisis del COVID-19 dejará una huella ecológica notable. Lástima que no siempre para bien.

1. Mejor calidad del aire

La repentina decisión de detener toda la producción industrial ha reducido notoriamente los niveles de polución ambiental. Imágenes satelitales han revelado una clara caída en las cifras de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2), un gas que es emitido principalmente por los vehículos y las fábricas. Este contaminante es responsable de la mala calidad del aire en muchas ciudades.

2. Caen emisiones de CO2

Como el NO2, las emisiones de dióxido de carbono también se han reducido a raíz de la crisis. Cuando la actividad económica cae, también lo hace la contaminación por CO2, algo que ya había sucedido durante la crisis financiera de 2008-2009. Solo en China las emisiones disminuyeron un 25 por ciento cuando el país entró en cuarentena total. Es un hecho, sin embargo, que ese cambio es solo temporal.

3. Un nuevo mundo para la vida silvestre

Como todo el mundo está confinado en sus hogares, algunos animales han aprovechado la ocasión para investigar. Como andan menos vehículos, hay menos posibilidades de que los pequeños erizos sean atropellados al despertar de su hibernación. Los patos seguramente no lo pasan tan bien, y se preguntan dónde están las personas que les daban pan en el parque.

4. Ojo con el tráfico de animales salvajes

Los conservacionistas esperan que la crisis del coronavirus ayude a frenar el comercio ilegal de animales salvajes, responsable de llevar a varias especies al borde de la extinción. El SARS-CoV-2 seguramente surgió en un mercado de Wuhan (China) donde se venden animales traficados tanto legal como ilegalmente. Una ofensiva contra este comercio puede ser una buena consecuencia de esta tragedia.

5. Vías fluviales despejadas

Poco después de que Italia entrara en cuarentena, las imágenes de las cristalinas aguas de Venecia dieron la vuelta al mundo. El aspecto fangoso habitual de los canales venecianos se produce por el movimiento de las embarcaciones. Además, con los cruceros atracados, nuestros océanos experimentan un descenso de la contaminación acústica, bajando el estrés que sufren diversas criaturas marinas.

6. Aumento de la basura plástica

Pero no hay solo buenas noticias. Uno de los peores efectos colaterales de la crisis es el rápido aumento en el uso de plástico descartable, desde equipos médicos hasta guantes desechables, pasando por la comida envasada. Incluso las cafeterías que siguen abiertas ya no aceptan tazas reutilizables, en un intento por frenar el avance del virus.

7. Nadie se acuerda de la crisis climática

Con el coronavirus imponiéndose en todo el mundo, la crisis climática ha sido dejada de lado. Pero esto no la hace menos urgente. Los expertos advierten que las decisiones importantes no deben postergarse, incluso aunque la COP del año 2020 se haya pospuesto. Dado al sistema productivo, y si bien las emisiones han disminuido, es imposible que ese efecto sea a largo plazo. Por eso hay que actuar. DW (I)

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