El año empieza con la Diablada de Píllaro

Los diablos son el principal atractivo de esta fiesta. Foto: Archivo Medios Digitales
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Ecuador inicia 2019 con la Diablada de Píllaro, una fiesta tradicional que se celebra del  1 al 6 de enero de todos los años. La celebración la encabezan cientos de diablos y personajes representativos quienes danzan al compás de las bandas de pueblo en las calles de este cantón, ubicado en la provincia de Tungurahua.

Esta fiesta fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador, el 29 de diciembre del 2008. Según relatos de los pobladores fueron los jóvenes de la parroquia Marcos Espinel y el barrio Tunguipamba quienes salían en la noche a dar serenatas, causando malestar y celos en los hermanos de las mujeres que contejaban.

Los familiares de las chicas se disfrazaban con sábanas blancas y caretas con cachos de venado provocando ruidos tétricos con un cabresto seco para infundir miedo a los jóvenes visitantes.

Desde ese momento, la Diablada se ha convertido en una tradición que anualmente fortalece la expresión cultural andina. Participarán 13 comunidades denominadas ‘partidas’ con 1.000 a 2.000 participantes entre diablos y danzantes por cada grupo.

El recorrido se inicia desde muy temprano y se extiende hasta la noche. Cada comunidad emprende su caminata por la calle Rocafuerte hasta llegar al Parque Central. El ritual continua con los denominados “descansos”, que permite a los diablos alojarse en casas muy cercanas de los cabecillas del grupo para organizar concursos y premiar al mejor bailarín y a la mejor careta.

En la noche nuevamente bailan por el mismo trayecto llenando las calles de música, cantos, y bailes muy llamativos.

Los personajes

Durante la caminata, los diablos son acompañados por las ‘parejas en línea’, personajes que representan a los patronos opresores y por las ‘guarichas’, hombres disfrazados de mujeres de dudosa reputación que brindan licor a los asistentes .

Los ‘capariches’ aperturan el desfile con bailes y barriendo las calles con una escoba hecha con plantas secas.

Los visitantes y el turismo

En los últimos años, Píllaro recibe a más de 60.000 turistas nacionales y extranjeros, durante los seis días de fiesta. La actividad beneficia al sector hotelero, artesanal, comercial y gastronómico del cantón que ofrecen una diversificada y variada oferta turística.

Además de las festividades tradicionales se puede conocer y recorrer por los encantos naturales que ofrece la zona andina del centro del país como: lagunas, cascadas, vegetación y fauna que alberga el Parque Nacional Llanganates.

Otra opción es disfrutar de una excelente panorámica desde los volcanes Cotopaxi, Tungurahua, Illiniza y Chimborazo.

Los diablos son el principal atractivo de esta fiesta. Foto: Archivo Medios Digitales
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