Joan Proaño, representante del sector constructor, analizó el impacto de los nuevos productos financieros estatales, como Credicasa, en la economía de los hogares ecuatorianos. 

El principal avance destacado por Proaño es la drástica disminución del ingreso familiar requerido para calificar a una vivienda de $50,000, anteriormente para un crédito hipotecario se requería de ingresos familiares de $1,400, ahora como dentro del programa Miti-Miti, se redujo el requisito a $1,000; además, para el crédito en el programa Credicasa (2,99%) se estipula que las familias cuenten con ingresos de $600 para acceder al financiamiento.

El constructor puso de manifiesto que, otro obstáculo histórico ha sido el ahorro previo. Mientras que en la banca tradicional se exige un 30% de entrada, el programa Miti-Miti solo requiere el 5% ($2,500 para una casa de $50,000), monto que además puede ser diferido durante el tiempo de construcción. Por su parte, el Biess puede llegar a financiar hasta el 100% en montos menores a $50,000.

Para finalizar, Proaño proyecta un 2026 de consolidación tras un 2025 que cerró con un crecimiento estimado del 6% en el PIB del sector. Y enfatizó la importancia de la educación financiera, recomendando a los interesados evitar deudas suntuarias o consumos innecesarios con tarjeta de crédito para no comprometer su capacidad de pago.