24/9/2019

La ecología se toma el deporte internacional

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El cambio climático se hace cada día más presente en el mundo y varios deportes élite tratan de aportar su grano de arena para contrarrestar sus efectos. La ecología va ganando terreno en los escenarios y en los compuestos con los que los deportistas compiten por ser los mejores.

Tal es el caso de la Fórmula E, categoría del automovilismo mundial en la que solo participan monoplazas eléctricos. Esta división de carreras combate de lleno las emisiones de gases, creada por combustibles fósiles, además de disminuir los decibeles que produciría normalmente un Fórmula 1.

Pero no por ser eléctricos quiere decir que estos vehículos son lentos. Los monoplazas aceleran de 0 a 100 km/h en 3 segundos y están incorporados con una batería McLaren, capaz de desatar 200 kW en carrera y 250 kW en clasificación.

Asimismo, la batería tiene un peso de 250 kg, que sumado a sus especificaciones anteriores permite a un piloto competir durante 45 minutos +1 vuelta sin detenerse en los pits.

Aún en la recarga de las batería, la Fórmula E no contamina, pues funcionan con bio-diesel que se obtiene con dos generadores que se llevan en cada carrera. Los generadores están adaptados para funcionar con glicerina, lo que evita cualquier emisión de dióxido de carbono y no afecta a la calidad del aire para los pilotos, mecánicos, espectadores y sobre todo el medio ambiente.

Independientemente de esto, la Fórmula 1 podría trabajar desde el 2021 con gasolina sintética. Este combustible podría reducir la contaminación en un 80%, al no emitir CO2 en su producción, si lo hace en la combustión del motor.

Otro deporte que trata de ayudar a la conservación del medio ambiente y de los recursos del planeta, es el considerado “Rey de los deportes”, el fútbol. Los escenarios deportivos han evolucionado hasta convertirse completamente amigables con el medio ambiente.

Uno de estos gramados es el estadio Aviva de Dublín que fue diseñado para almacenar el agua de lluvia en sus sótanos, para usarla regando el césped y para las instalaciones sanitarias. Similar tecnología ecológica emplea el estadio Omnilife del Chivas de México, que también se mimetiza con el entorno de flora y fauna.

El estadio Nacional de Taiwán es uno de los más ecológicos del mundo, ya que solo usa energía del sol para su funcionamiento, al contar con cientos de paneles solares.

De igual manera sucede con el estadio Qatar que está hecho completamente con paneles solares y materiales amigables con el medio ambiente, pero sobre todo se puede desarmar y ensamblar en otro lado.

Así hay mucho gramados más en el mundo, como el Siena, en la Toscana italiana que proporciona sombra natural a los espectadores al estar edificado entre un ambiente completamente verde a su alrededor, lo que demuestra un compromiso por conservar el planeta, empezando desde el deporte. (D)

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