Juanes se tomó el Parque La Carolina en Quito

Foto: Omar Jaén

La última vez que Juanes estuvo en el Ecuador fue hace 10 años, pero el cariño mutuo se mostró intacto.

Las festividades por la Fundación de Quito continúan por toda la ciudad. La noche del domingo 3 de diciembre se realizó una edición más del festival de música ‘Quitonía’. En la Cruz del Papa, en el Parque La Carolina, el colombiano Juanes fue la estrella internacional que arribó para brindar un concierto esperado por una década.


La expectativa por observar al autor de ‘La Camisa Negra’ estaba latente en los quiteños desde días atrás cuando se conoció que oficialmente vendría al país. Familias, parejas y amigos se organizaron con anticipación para llegar temprano y conseguir un buen lugar en la gran explanada de La Carolina. Ya el domingo, en horas de la tarde, con un estricto control policial y la prohibición de ingresar bebidas alcohólicas, los asistentes empezaron a llenar el lugar.


El ambateño GuanacoMC se encargó de iniciar la jornada musical. Su rap, con letras cotidianas y referencias a la ecuatorianidad, gustaba a sus fans más selectos, mientras los que lo oían por primera vez se asombraban de su ritmo. Guanaco hizo bien su trabajo. Con la caída de la noche, la preocupación de los asistentes apuntaba hacia un factor que se escapaba de sus manos: La lluvia. Pancho Terán subió al escenario y luego de un par de canciones se refirió al clima de la ciudad. “Qué bueno que no ha llovido”, fueron sus palabras que la gente tomó como un mal presagio. Sin embargo, efectivamente las gotas nunca se hicieron presentes.
La presentación de Terán fue impecable. El romanticismo de sus canciones, acompañadas de su gran voz y de las intervenciones tanto de su hermano como de Guanaco, preparó el ambiente para Juanes. Con ‘Negra mi vida’, Terán cerró su participación.


A las 19:50 llegó el gran momento de la noche. Con un buzo negro de puntos blancos y un amplio pantalón gris subió el ‘paisa’ a la tarima. Su guitarra eléctrica, una de las tres que utilizó, lucía brillante en medio de las luces y la pantalla gigante que estaba a sus espaldas.
Juanes inició como se esperaba, con ‘A Dios le Pido’ y todos coreando. Saludó a Quito, felicitó a la ciudad por sus fiestas, interactuó con los espectadores y envió un abrazo para todos.
De repente, en una de sus canciones, observó a un joven que agitaba una camiseta de la Selección Colombia y no pudo ocultar una sonrisa en su rostro. Lo señaló, mientras tocaba, y finalizada la canción le mandó “un saludo a todos los paisanos”.


Su repertorio consistió en los nuevos temas del disco ‘Mis Planes son Amarte’, que al ser poco conocidos por los quiteños no se gritaron a viva voz, a diferencia de los éxitos que lo lanzaron a la fama: ‘Tú Fotografía’, ‘La Paga’, ‘Mala Gente’, ‘Para Tu Amor’, ‘Me Enamora’ y ‘La Camisa Negra’. Juanes, de baja estatura, peinado corto y barba, también aprovechó para interpretar un cover que llegó a lo más profundo de los ecuatorianos. ‘Cuando Pase el Temblor’, de Gustavo Cerati, fue especial por la referencia hacia los sismos, que tanto dolor han generado en el país, y por ser un homenaje a Cerati, quien falleció hace tres años.


Tras una hora de presentación, Juanes se despidió de todos y abandonó el escenario. Los asistentes gritaron “otra, otra, otra”, con las ansias de que retorne. Pero, con las luces apagadas y la ausencia de la banda, daba la impresión de que Juanes no regresaría. Y volvió. Ante la emoción de los miles de asistentes, el nacido en Medellín cantó ‘Volverte a Ver’, en versión acústica; Querida, cover del mexicano Juan Gabriel; y terminó zapateando lo que parece él es un sanjuanito, con su éxito ‘La Luz’.


Finalmente, a las 21:15, Juanes cerró a lo grande su concierto. La última vez que estuvo en el Ecuador fue hace 10 años, pero el cariño mutuo siguió intacto. Papelitos azules y rojos arroparon el escenario, mientras los quiteños lo aplaudían. Sin embargo, la organización de Quitonía no tuvo una actuación perfecta. El sonido para los que se encontraban atrás fue bastante deficiente. Las personas exigían que el audio mejorara, ya que poco se le entendía al músico.


Además, el trato a la prensa dio mucho que desear. Nunca se definió claramente el punto de acceso y en las dos puertas habilitadas para la zona preferencial, los encargados de la seguridad enviaban a la otra, sin ponerse de acuerdo.
La noche terminó con fuegos artificiales de varios colores y formas. De fondo, la Sonora Dinamita para los que deseaban bailar para seguir celebrando a la 'Carita de Dios'. (I)

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