Entrevistas
Concejo municipal de Quito desinteresado en ordenanza que regula la pirotecnia
En una sesión marcada por el ausentismo, el Concejo Metropolitano de Quito no logró avanzar en la aprobación de un proyecto de ordenanza clave para regular el uso de la pirotecnia sonora en la capital. El concejal Andrés Campaña, proponente de la normativa, denunció en entrevista para Ecuador TV que la falta de sintonía con las necesidades de la población impidió el tratamiento de un tema que lleva rezagado por varios años.
Pese a la expectativa ciudadana en vísperas de las festividades de fin de año, la votación del proyecto consignó apenas cuatro votos a favor, cuatro en contra y seis abstenciones, entre ellas la del alcalde Pabel Muñoz. La situación se agravó con la ausencia de ocho concejales de los 22 que integran el concejo, lo que impidió alcanzar los votos necesarios para su aprobación.
Campaña calificó la situación como una "falta de voluntad política" y recordó que el proyecto fue remitido a la alcaldía desde el 18 de diciembre de 2024.
En el diálogo, el edil explicó que el proyecto no busca la prohibición total, sino la regulación y limitación de los artefactos que superan los niveles de tolerancia auditiva. El concejal explicó los efectos nocivos que sustentan la propuesta:
- Salud Humana: Las explosiones de pirotecnia pueden superar los 160 decibeles, cuando el límite de tolerancia humana es de 65. Esto afecta especialmente a niños, adultos mayores y personas con neurodivergencias, como el autismo, a quienes el ruido les genera pánico, ansiedad y estrés.
- Bienestar Animal: Los animales tienen un umbral de 85 decibeles. El ruido extremo puede causarles ataques cardíacos y la muerte.
- Ambiente: La combustión libera metales pesados que contaminan el aire y el agua, afectando la salud pública de forma integral.
La normativa fue trabajada con 28 actores de la sociedad civil, incluyendo al sector industrial y artesanal. Los productores se comprometieron a modificar fórmulas químicas para reducir el ruido, transitando hacia una pirotecnia lumínica o fría que no genere explosiones ensordecedoras.
Campaña sugirió que Quito debería imitar a ciudades como Loja, Lago Agrio o cantones de Imbabura que ya cuentan con normativas similares. Además, propuso potenciar espectáculos modernos como el mapping, shows de drones o luces LED, que permiten celebraciones masivas y reactivación económica sin causar sufrimiento a los sectores más vulnerables.
Aunque el tratamiento sufrió un revés, el concejal espera que el proyecto pueda ser retomado en el futuro cercano. "Buscamos concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de disfrutar con respeto hacia los demás", concluyó Campaña, haciendo un llamado a priorizar la vida y la salud sobre tradiciones que resultan nocivas.
En una sesión marcada por el ausentismo, el Concejo Metropolitano de Quito no logró avanzar en la aprobación de un proyecto de ordenanza clave para regular el uso de la pirotecnia sonora en la capital. El concejal Andrés Campaña, proponente de la normativa, denunció en entrevista para Ecuador TV que la falta de sintonía con las necesidades de la población impidió el tratamiento de un tema que lleva rezagado por varios años.
Pese a la expectativa ciudadana en vísperas de las festividades de fin de año, la votación del proyecto consignó apenas cuatro votos a favor, cuatro en contra y seis abstenciones, entre ellas la del alcalde Pabel Muñoz. La situación se agravó con la ausencia de ocho concejales de los 22 que integran el concejo, lo que impidió alcanzar los votos necesarios para su aprobación.
Campaña calificó la situación como una "falta de voluntad política" y recordó que el proyecto fue remitido a la alcaldía desde el 18 de diciembre de 2024.
En el diálogo, el edil explicó que el proyecto no busca la prohibición total, sino la regulación y limitación de los artefactos que superan los niveles de tolerancia auditiva. El concejal explicó los efectos nocivos que sustentan la propuesta:
- Salud Humana: Las explosiones de pirotecnia pueden superar los 160 decibeles, cuando el límite de tolerancia humana es de 65. Esto afecta especialmente a niños, adultos mayores y personas con neurodivergencias, como el autismo, a quienes el ruido les genera pánico, ansiedad y estrés.
- Bienestar Animal: Los animales tienen un umbral de 85 decibeles. El ruido extremo puede causarles ataques cardíacos y la muerte.
- Ambiente: La combustión libera metales pesados que contaminan el aire y el agua, afectando la salud pública de forma integral.
La normativa fue trabajada con 28 actores de la sociedad civil, incluyendo al sector industrial y artesanal. Los productores se comprometieron a modificar fórmulas químicas para reducir el ruido, transitando hacia una pirotecnia lumínica o fría que no genere explosiones ensordecedoras.
Campaña sugirió que Quito debería imitar a ciudades como Loja, Lago Agrio o cantones de Imbabura que ya cuentan con normativas similares. Además, propuso potenciar espectáculos modernos como el mapping, shows de drones o luces LED, que permiten celebraciones masivas y reactivación económica sin causar sufrimiento a los sectores más vulnerables.
Aunque el tratamiento sufrió un revés, el concejal espera que el proyecto pueda ser retomado en el futuro cercano. "Buscamos concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de disfrutar con respeto hacia los demás", concluyó Campaña, haciendo un llamado a priorizar la vida y la salud sobre tradiciones que resultan nocivas.